EVOLUCIONISMO Y CREACIONISMO

11.10.2015 00:15

En 1976 se publicó las críticas del evolucionista M. Kimura, y al año siguiente Pierre-Paul Grassé. En 1985 el experto mundial en genética Michael Denton, publicó el libro titulado: Evolución, una Teoría en Crisis. Entre otras cosas dice: "La teoría de la evolución expuesta por Darwin, elaborado y aceptado como un "hecho" por biólogos, está en serias dificultades".

 

Al referirse a los mecanismos de la teoría naturalista, el evolucionista genetista Gordon R. Taylor dice: "En resumen, el dogma que ha dominado la mayor parte del pensamiento biológico durante más de un siglo se está derrumbando". Su conclusión no es exagerada, pues lo dice la historia del evolucionismo:

¦ De 1809 a 1859: La evolución lamarkista, rechazada por August Weisman.

¦ De 1859 a 1894: El darwinismo, criticado por Wallace.

¦ De 1894 a 1922: El mutacionismo de De Vries y Morgan, muy criticado y

finalmente rechazado por Grassé.

¦ De 1922 a 1968: El neodarwinismo, fundado sobre dos propuestas ya criticadas

y rechazadas: mutaciones con selección natural.

¦ De 1968 a 1981: El evolucionismo diversificado, también llamado "período de la

búsqueda de una mejor propuesta".

¦ De 1981 al presente: El evolucionismo cuestionado.

Podemos añadir a la lista de críticos evolucionistas a Francis Crick (1981), Francis Hitching (1982), Gordon R. Taylor (1983), MaeWan Hoe (1984), Michael Denton (1985), Marck Ridley (1985), Robert Shapiro (1986) y Søren Løvtrup (1987). En la década de los 90 a los evolucionistas H. Yokey (1992), Colin Patterson (1993), R. G. Wesson (1994), Brian Goodwin (1994), Niles Eldredge (1995), Michael Denton (1995), Michael Behe (1996), Lynn Margulis (1996) y John Maddox (1999). Y al comienzo del nuevo milenio a Carl Woese (2002), David Berlinski (2003) y Joan Roughgarden (2003).

 

En una entrevista con Nair Elias dos Santos Ebling, de la Facultad de Ciencias I.A.E., San Pablo, Brasil, el Dr. Theodosius Dobzhansky –conocido evolucionista–, dijo: "Tú eres creacionista, continúa siéndolo. No cambies por lo que he dicho o escrito [...] no necesitas transitar por el camino que seguí yo. Eres todavía muy joven. Continúa siendo creacionista. Yo he ido demasiado lejos y ya no tengo tiempo para volver atrás".

 

El conocido científico evolucionista Søren Løvetrup, en su libro Darwinismo. La refutación de un mito, escribió: "Creo que algún día el Mito Darwiniano figurará como el engaño más grande en la historia de la ciencia".

 

La revista Life, conocida por su tendencia evolucionista, publicó un artículo titulado: "Was Darwin Wrong?" (¿Se Equivocó Darwin?), donde Hitching confiesa:

"A pesar de su aceptación general, el darwinismo, después de un siglo y cuarto, está hoy en una cantidad sorprendente de dificultades [...] sería justo concluir que la teoría de la evolución ha llegado a un impás". Y añade: "Será una sorpresa para muchos descubrir, que para un número cada vez mayor de científicos la teoría sintética está tan llena de oquedades como el mismo registro fósil".

 

Eso se ve no solamente porque los llamados eslabones biológicos de la familia Humanoide "brillan por su ausencia", como tuvo que decir T. Dobzhansky, al confirmar lo que había adelantado Darwin, sino que los presentados son tan pocos, que al encontrar nuevos ejemplares les obliga a cambiar drásticamente las propuestas anteriores. Por eso los hombres de ciencia ya se preguntan cuánto tiempo durará la última propuesta, presentada como un "hecho científico". El antropólogo Héctor Pucciarelli, del Museo de La Plata, tuvo que decir: "En definitiva ¿cuáles de los fósiles conocidos se perfilan como peldaños directos en la escala evolutiva humana? Las respuesta más atinada sería: todos y ninguno".

 

Al primer eslabón humano que decían que faltaba, y fue encontrado por Dubois, le dieron entre 150.000 y un millón de años de antigüedad. Hoy, al "primer eslabón", encontrado en 1983 y divulgado en mayo de 2009, le llamaron Darwinius masillae, y le dieron 47 millones. De esta manera la teoría de la evolución encuentra cada vez más dificultades por explicar cómo logró la evolución llegar al hombre actual sin un diseñador inteligente, transgrediendo abiertamente la segunda ley de la termodinámica durante ¡47 millones de años!.

 

Incluso la última y mayor "prueba" que presentaron, es a saber: la gran similitud que existe entre el código genético del chimpancé y el hombre, ya está siendo puesta en duda. Por ejemplo, Jonathan Marks, antropólogo de la Universidad de North Carolina en Charlotte, dice que la diferencia de 1,24% en el ADN representa aproximadamente 80 millones de nucleótidos diferentes.

 

También dice que los narcisos (flores de plantas bulbosas), que no tienen ninguna semejanza con el hombre, poseen en su genoma un 25% de similitudes. Pero esto no significa que los narcisos son un cuarto humanos. También argumenta que el pequeño nematodo (Caenorhabditis elegans) tiene un 75% de semejanzas. ¿Significa esto que somos 75% idénticos al gusano nematodo?.

 

El Centro de Ciencias Genómicas Riken, en Japón, publicado por la revista Nature; probó que a pesar de la aparente similitud que tenemos con los chimpancés, "las proteínas que producimos son muy diferentes". De hecho, Stephen Jay Gould, en su artículo titulado "Humillados por los misterios del genoma", dice que en los 30.000 genes se identifican más de 100.000 proteínas. Si cada gen codifica una proteína, ¿de dónde salen las 70.000 proteínas restantes? En una investigación, en la que han participado dos científicos españoles del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), demuestra que el porcentaje publicado al mundo es incorrecto y que puede ser hasta diez veces superior. ¿Acaso no sabemos que un mono nunca podrá engendrar a un hombre, a pesar de sus similitudes?.

 

Las diferencias se aprecian también entre los de la misma especia humana. "Se calcula que dos personas cualquiera son iguales en un 99%, pero el 1% restante introduce millones de diminutas alteraciones: alrededor de 3 millones de letras químicas diferentes […] que nos hacen diferentes de los demás". Sin embargo, a pesar de las diferencias, un Homo sapiens puede engendrar otro Homo sapiens; pero nunca podrá ser engendrado de un mono. Así que no nos dejemos engañar por las apariencias y las similitudes del genoma.

 

La revista Life cita también las palabras del Premio Nobel Ernst Chain: "Estas clásicas teorías de la evolución son sobre-simplificaciones groseras [...] y me sorprende que han sido tragadas fácilmente y sin someterlas a examen por tanto tiempo y por tantos hombres de ciencia y sin ninguna queja".

 

Løvtrup añade: "Yo creo que un día el mito de Darwin será considerado entre las más grandes mentiras de la historia de la ciencia". Por último, el Dr. Hitching concluye: "Habiendo rechazado el darwinismo moderno por hallarlo inadecuado para contestar éstas y muchas otros interrogantes, a la vez que rechazamos la teoría creacionista porque no podemos investigarla científicamente, ¿qué colocaremos en su lugar?".

 

Algunos ya respondieron diciendo: "El materialismo es absoluto, porque no podemos permitir que entre el Pie Divino en la puerta". Estamos de acuerdo que es mejor que la religión no entre en un laboratorio. Pero ahora sabemos que el materialismo absoluto puede ser tan irracional como la ciencia medieval, pues nos ha llevado a la anti-ciencia. Esto ha motivado a las autoridades del estado de Kansas (EE.UU.) a prohibirla en la enseñanza pública.

 

Aunque soy creacionista, me sumo al manifiesto presentado por 38 premios Nobel evolucionistas, porque toda prohibición en la enseñanza sólo genera oposición con posiciones extremas, y en algunos casos irracionales. Hoy, debido a que las encuestas del Centro Pew de Investigación revelan que el 64% de los norteamericanos cree que además de la teoría de la evolución debe enseñarse la posición creacionista; y que el 38% cree que el darwinismo debe ser "eliminado", ya se discute el problema en otros estados. Pero no es justo que una teoría que dice ser científica, impida el conocimiento de otra teoría que también dice apoyarse en la ciencia.

 

En noviembre de 1981 el paleontólogo Collin Patterson, en una de las reuniones más asistidas del Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York, dijo sin rodeos:

"Gillespie da por sentado que Darwin y sus discípulos tuvieron éxito en su tarea [...] yo mismo asumí esta postura hasta hace unos dieciocho meses. Entonces desperté y me di cuenta de que durante toda mi vida había sido embaucado, aceptando la evolución como una verdad revelada de alguna manera". Y Patterson añadió: "Cómo los ataques más crudos de Gillespie contra el creacionismo, hoy me parece que son aplicables al evolucionismo", que ha llevado a muchos científicos a "dar un positivo anticonocimieto".

 

El empleo de la palabra "anticonocimiento" en esta declaración no es exagerada, pues ahora, frente al fracaso para presentar eslabones humanos confiables a partir del mono; y ante una nueva propuesta de antepasados humanos de mayor tamaño, salen a la luz algunos homínidos gigantes, como los Homo erectus mehanthropus del pleistoceno, donde también encontraron gigantopithecus (monos gigantes), que se habían ocultado desde principios del siglo XX, porque en ese tiempo no se ajustaban a las teorías evolutivas aceptadas, sino a una regresión evolutiva.

 

Phillip E. Johnson, en su libro: Darwin on Trial (Darwin a Juicio), concluye: "La evolución darwiniana no se basa en hechos científicos sino en una doctrina filosófica llamada naturalismo". Løvtrup afirma "Y hoy la síntesis moderna (el neodarwinismo( no es una teoría, sino una gama de opiniones donde cada uno trata, a su manera, de superar las dificultades presentadas por el mundo de los hechos". Y Michael Denton apodó el darwinismo "ni más ni menos que el gran mito cosmogénico del siglo XX".

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