LA MISIÓN POLÍTICA DE JESÚS

12.07.2015 12:26

El punto que pretendo exponer en este apartado es la progresiva conciencia que Jesús fue adquiriendo en su vida, de cuál era el modo concreto de cumplir su misión. Dar por supuesto que Jesús no aprendió en su experiencia social e histórica la concreción de su misión -donde concreción no significa determinación accidental sino estructuración total-, es una suposición gratuita. Que el Nuevo Testamento atestigüe el crecimiento paulatino y vacilante de esa conciencia es cosa de por sí patente; que la presentación de ese crecimiento se debe a razones pedagógicas, utilizadas por el mismo Jesús o por los evangelistas, es una explicación bien poco plausible. Aunque lo fuera, tendríamos el derecho, por las mismas razones pedagógicas, para seguir el mismo curso de presentación que el seguido por Jesús tal como nos lo transmite el Evangelio.

Es, como todo, mucho más razonable pensar que el crecimiento biográfico-histórico que muestran los Evangelios debe aceptarse con total radicalidad teológica. Desde luego muestra, lo que Jesús mostraba objetivamente a los que le rodeaban, y no hay ninguna razón contundente para negar que era un crecimiento efectivo en su propia conciencia humana; no se trata, por tanto, de un proceso pedagógico simulado sino de un efectivo proceso biográfico.

El punto de partida en este proceso es la tradición religioso-política que recibe de su pueblo y tal como lo interpretaba en aquella concreta situación histórica, que como ya he dicho era de total politización. Recibe así del Antiguo Testamento la promesa de un reino nuevo, que tiene que ver estrechamente con el destino histórico de su pueblo. Instalado en esta situación y desde su peculiar estructura intelectual, desde su concreta totalidad humana, desde su contínua referencia al Dios vivo incluso en la oración retirada, desde la observación de la situación social que le rodeaba, desde su acción concreta reflexivamente planeada y controlada, Jesús va aprendiendo en su vida, en la experiencia de su vida, cómo ha de entenderse el reino que viene a anunciar y el modo de acceder a ese reino. Conoce la experiencia histórica de su pueblo desde su concreta situación real e inicia desde ahí la novedad de su misión. La respuesta que va encontrando a su vida y a su predicación es la que le va a ir enseñando a comprender definitivamente los caminos de su misión. 

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